Fiestas y tradiciones

Subida de la Virgen de Urbanos

El 1 de mayo se celebra, en Torrejoncillo del Rey, la Subida de la Virgen de Urbanos.

Al ser un día festivo nacional, son muchos los paisanos que, a pesar de vivir fuera, acuden a esta celebración.

El traslado de la patrona Nuestra Señora la Virgen de la Piedad de Urbanos a la parroquia de la Asunción la lleva en procesión desde su ermita hasta el pueblo, donde el Cristo la recibe en la Puentecilla para procesionar por sus calles hasta la Iglesia. El 3 de mayo se llevan las imágenes a la ermita de la Soledad donde permanecen todo el mes de mayo.

El primer domingo de junio vuelve la Virgen de Urbanos en romería hasta su ermita con misa y posterior procesión dando tres vueltas a la ermita acompañada por el baile y los paloteos de las Danzantas. Estas danzas, que se han recuperado en los últimos años, tienen su origen en el siglo XVI.

Las Danzantas

Las Danzantas ejecutan cinco bailes con paloteo (“El Cabritillo”, “La Virgen”, “La Moza”, “El Zapatero” y “El Soldado”) y uno con castañuelas (“El Verde”). También se hace un baile con paloteo mientras se toca la “Marcha Real”.

Antes de entrar la imagen a su ermita, se hace la subasta de las andas. Durante la subasta, van colocándose bajo las andas los pujantes a medida que van ofreciendo cifras más altas, hasta que queda cerrada la subasta con las personas que, definitivamente, entran la Virgen a la ermita.

En el mismo entorno de la ermita, los vecinos comen y después, a la tarde, bailan el típico galopeo.

EL VESTIDO DE LAS DANZANTAS

Debajo de la falda llevan las medias, los pololos y la enagua. La falda es de un solo color, cada danzanta lleva uno distinto (verde, rojo, azul y amarillo), que va a juego con el resto de los complementos, como los remates del chaleco y los pompones.

En la parte superior, visten una camisa blanca cubierta por un chaleco negro.

La Tarasca

El día 3 de febrero es el día de San Blas, copatrón de nuestro pueblo junto con Jesús.

San Blas fue nombrado Abogado Intercesor ante la Divina Providencia en sesión celebrada por el ayuntamiento de esta villa y en nombre de todos los vecinos, allá por los años 1535, en presencia del cura de la parroquia D. Gregorio González de Matute. Hubo una epidemia que asoló el pueblo y consistía en unas secas que aparecían en los cuerpos de los niños y jóvenes, que los ahogaba.

Murieron muchas personas, todos ellos jóvenes. A consecuencia de esto, se produce la citada reunión donde se promete y se da fe de que todos los vecinos y moradores que son y serán para siempre jamás, guardarán el día en que cae la fiesta de San Blas como si fuese día festivo y que la Santa Madre Iglesia pone precepto de guardar, so pena de pecado mortal a todos los que quebrantasen con sus trabajos o no fuesen a misa en dicho día y, que en estas fechas, cada año, se harían fiestas en honor de dicho santo.

Y así fue. Las fiestas de San Blas eran de las más populares de nuestro pueblo. Bailaban los tunos y hacía su aparición la “tarasca”.

La palabra “tarasca” parece ser que se deriva del francés “tarasque”, de Tarascón, ciudad de Francia. Según las tradiciones provenzales, era la tarasca un animal fabuloso que desolaba el país del que fue liberado por Santa Maite.

La tarasca era una máquina de madera montada sobre ruedas, conducida por hombres que iban dentro. Afectaba la forma de una serpiente con muchas cabezas en movimiento. El animal se representaba por un armazón formado por arcos, recubiertos de tela pintada. Se adornaba con una enorme cabeza cuya desmesurada boca se abría y cerraba por medio de un resorte manipulado por los hombres que iban en su interior, la hilera de dientes que se dejaban ver daba un aspecto terrorífico.

En algunas poblaciones, se sacaba la tarasca durante la procesión del Corpus en nuestro pueblo, como hemos dicho, salí en la fiesta de San Blas. No se sabe cuando se introdujo esta costumbre, pero se supone que en tiempos remotos y era una fiesta de resonancia, que duraba tres días. Había un refrán que decía: “San Blas, San Blasillo y, el tercer día, su hermanillo”. Actualmente, los tres días han quedado reducidos al día de San Blas, pero solamente en fiesta religiosa y lo único extraordinario es el lanzamiento de algunos cohetes.

La célebre “hoguera” que se quemaba en la plaza en la noche anterior al día de San Blas también ha desaparecido. En dicha noche, los mozos y las mozas del pueblo se reunían en torno a la hoguera cantando y haciendo corro alrededor de las llamas de candela. Era noche bulliciosa y alegre.

El día 3 de febrero, después de la procesión y la misa, la tarasca esperaba en la puerta del sol la salida de los feligreses acompañada por un señor con atuendo no corriente montado en un caballo y dispuesto a recitar unas coplas. En ellas, anunciaban que la tarasca era un animal fabuloso que desolaba la región. Él, por intercesión de San Blas había conseguido amansarla y traerla al pueblo como un animal dócil y noble.

Según las coplas, a un gran número de vecinos había intentado tragar la fiera. Todos anhelaban la fiera para su servicio. Las coplas que han llegado a nosotros tratan estos temas y, al mismo tiempo, se aprovechaba para hacer una crítica, siempre alegre, a los vecinos del pueblo. Con ella, se divertían grandes y pequeños, conocedores de las ocurrencias del poeta.

Las personas que recordamos que compusieron y recitaron los versos en los últimos tiempos fueron: Daniel Feijoo García (Gorrufos), Anastasio Barranco (Ferrelo), Francisco Cuenca (Cañero), Gilberto Araque (Cascabel) y Juan Blas.